«Acompañamiento digital» ¡ahora cobra significado!

«Acompañamiento digital» ¡ahora cobra significado!

Nos ha hecho falta una circunstancia dramática e inesperada, de transcendencia global, como la aparición del coronavirus COVID19, para comprender de forma repentina, inexcusable, casi obligatoria, el verdadero significado del «acompañamiento digital» tan valioso y necesario en estos tiempos.

Imagen de Jill Wellington en Pixabay

 

Acompañamiento digital: Acompañar a cualquier persona que necesite adquirir un conocimiento o una habilidad de manera personalizada y con la ayuda de medios digitales.

Y ahora más que nunca, el «acompañamiento digital»

se transforma en «acompañamiento social«.

 

Vengo utilizándo esta acepción hace bastante tiempo. Así acuñamos una de las áreas que atendemos en ByLinedu, una ONG en la que colaboro y dedicada a acercar la tecnología a los más desfavorecidos.

Si. Hasta hace 3 semanas, la tecnología se iba lentamente integrando en nuestras vidas, en nuestros trabajos, en nuestros trámites administrativos, bancarios, comerciales, en nuestro modo de aprendizaje y en el de nuestros hijos. Los ritmos de innovación tecnológica y adopción de la misma, iban descompasados, cumplidos ya dos decenios del s. XXI.

Ese ritmo de adopción de lo digital, en algunos colectivos, estaba perezosamente estancado. No tenemos más que ver algunos ejemplos:

  • Las administraciones, donde se implementan muchos desarrollos informáticos, pero poco flexibles y difícilmente accesibles más allá de los ordenadores de sobremesa en el puesto de trabajo;
  • El profesorado (un porcentaje nada despreciable), que tímidamente se asomaba a la transformación digital en el campo de la educación;
  • Los colectivos vulnerables con escasos recursos para acceder a la conectividad, rayando así la exclusión social y laboral. Hoy más que nunca, podemos comprender la brecha existente entre quienes tenemos acceso a dispositivos e Internet y quienes no lo tienen. Ahora entendemos que estos colectivos no tienen las posibilidades de socialización que tenemos un amplio porcentaje de ciudadanos y esto, en situaciones de crisis como la que padecemos, se vuelve dramático.

Acompañamiento digital en la educación

Eramos testigos de la tímida integración de herramientas y recursos digitales en las aulas por parte de un moderado porcentaje de docentes, que ahora se ven necesariamente volcados a utilizar plataformas de aprendizaje virtuales y recursos digitales cuando el aprendizaje presencial ya no es ni siquiera una opción.

Y es que aunque la tecnología cada vez estaba más disponible para un alto porcentaje de la sociedad y los centros educativos y de formación, siempre habían otras prioridades. La curva ascendente de integración digital era muy suave.

De repente…. todo cambia y la demanda digital se convierte en una línea de tendencia vertiginosamente ascendente.

Una buena noticia,¡menos mal que había mimbres!

Las empresas de tecnología educativa  y un creciente colectivo de docentes ya venían desde hace tiempo experimentando, formándose, desarrollando metodologías, recursos didácticos y buenas prácticas; poniéndolos en práctica en muchísimos proyectos de aula o en teleformación.

Y la segunda buena noticia es que, también gracias a la tecnología cada vez más social y colaborativa, existen muchas comunidades virtuales de docentes usuarios que comparten sus dudas y sus logros. Son quienes ahora se vuelcan en dar «acompañamiento digital» a los recien llegados.

Acompañamiento digital y social

Con una situación tan grave como la de estas últimas semanas, la adopción de herramientas digitales serán un bálsamo social (desgraciadamente no para todos), al darse un contexto colaborativo de acompañamiento digital en todos los ámbitos, no solo en lo educativo, sino también en lo social y en lo laboral.

Las redes se están llenando de iniciativas, propuestas, servicios digitales gratuitos para llenar el tiempo en casa, para ayudar, buscando que nadie se quede atrás.

En los próximos artículos hablaré, entre otras cosas de acompañamiento digital a profesores y alumnos, familias, personas mayores, enfermos, a jóvenes, etc.

Este será mi granito de arena para ayudar a sobrellevar esta crisis, visibilizando muchas iniciativas digitales que están surgiendo en estos días y que llaman mi atención. Espero con ello contribuir a encontrar ese «acompañamiento digital y social»que todos buscamos.

Como decía al principio del artículo, veremos el verdadero y mágico significado del «acompañamiento digital.» Quiero pensar que además de servir como herramienta de ayuda a las personas en tiempos de obligado y cívico confinamiento, contribuya a dar un gran salto hacia delante en lo tecnológico y en lo social, cuando todo esto pase.

Próximo artículo: El acompañamiento digital a docentes.

 

 

Cómo formar a personas adultas para el empleo

Cómo formar a personas adultas para el empleo

Cuando una persona adulta decide formarse dentro del programa de Formación para el Empleo (FPE), lo hace por diversas razones: tener más oportunidades para encontrar o mejorar su empleo, aprender a través de una oferta pública sobre aquello que le interesa, sobre lo que despierta su curiosidad o considera de utilidad para su vida personal o profesional. Otras veces sigue el consejo de de una persona conocida, de una empresa o de un servicio de orientación público.

La motivación principal es la inserción laboral, sin embargo, no nos engañemos,  la cruda realidad es que la situación laboral en España, hace que este objetivo se desdibuje.

Para reforzar este objetivo, la FPE actual debería complementar los conocimientos y las habilidades prácticas asociadas a cada especialidad formativa profesional, con procesos de aprendizaje que fomenten la adquisición de competencias transversales profesionales, especialmente aquellas que más valoran las empresas para sus trabajadores, pero no como contenidos aislados sino como parte del proceso de aprendizaje durante el curso.

Los docentes de FPE se convierten en entrenadores, orientadores y animadores de un alumnado desorientado y desmotivado profesionalmente.

Su labor docente no es sencilla, tienen que tener en cuenta las necesidades de un alumnado adulto con perfiles que pueden variar de un curso a otro y las necesidades de empresas en constante evolución. Con todo ello debe elaborar programas formativos que propicien procesos de aprendizaje eficaces en lo personal y lo profesional.

Necesidades del alumnado.

Para entenderlo mejor, lo relacionaré con dos artículos de Elearning Industry, una web para diseñadores de contenido eLearning y que suele tratar aspectos prácticos de diseño instruccional que también son aplicables a cualquier modalidad de impartición.

Uno de ellos,  «8 características de los estudiantes adultos». desgranaba las características qué influyen decididamente en la motivación de los adultos por aprender y cómo se puede impulsar a través de actividades:

  1. Control sobre su propio aprendizaje, a través de tareas de autoevaluación, de búsqueda de información, de presentar resultados a sus compañeros, etc.
  2. Orientados a resultados prácticos, diseñando actividades prácticas muy variadas.
  3. Menos abiertos de mente, promoviendo la exploración, el debate.
  4. Aprenden más lentamente pero de forma más intensiva, promover la interrelación y profundizar en el contenido más relevante.
  5. Experiencia personal previa, promover actividades donde puedan expresar o demostrar su experiencia.
  6. Aprendizaje voluntario, estimular su motivación intrínseca por aprender.
  7. Obligaciones personales que pueden obstruir el proceso de aprendizaje,ofrecer flexibilidad en las actividades o proyectos, plazos adaptados, etc.
  8. Tienen altas expectativas buscando resultados inmediatos. Proponer retos alcanzables, satisfacer desafíos y expectativas sobre el curso y sus contenidos.

En otro artículo de la misma web, «Entender las necesidades internas de los adultos que aprenden» , analiza aspectos desde un punto de vista más pedagógico, incluyendo esta infografía:

adult
ELearning Industry
  • Necesitan saber que están aprendiendo algo aplicable en un entorno laboral real.
  • Aprenden a través de la resolución de problemas.
  • Aprenden haciendo tareas prácticas («learning by doing»).
  • Sabiendo que lo van a aplicar de forma inmediata.

Habitualmente animo en este blog a que el colectivo docente de FPE se forme en competencias digitales, empiece a utilizar herramientas TIC e integre gradualmente metodologías innovadoras en la impartición de cursos de formación para el empleo, pero no a cualquier precio.

Porque podremos integrar en las aulas de FPE las más innovadoras tecnologías, los últimos dispositivos móviles, la mejor conectividad a Internet, los contenidos digitales más sofisticados e interactivos,… pero todo ello servirá de poco, si todo ello no se adapta al modo en el que aprenden las personas adultas.

«La clave de la innovación en Formación para el Empleo está, no tanto en la aplicación de lo tecnológico y digital, sino en la adaptación de nuevas metodologías y recursos didácticos, al perfil de adultos que necesitan encontrar motivación por el aprendizaje».

Si, puede parecer sencillo y hasta obvio, pero es que no hay que perder esta perspectiva cuando las personas adultas desempleadas son el centro de un sistema de formación que debe dejar de ser, cuanto antes, el patito feo de la formación profesional en este país.