¿Conseguirán las TIC formar mejores trabajadores?

He leído y escuchado opiniones escépticas acerca de la efectividad de las TIC en los procesos de aprendizaje, que casi siempre basan sus argumentos en las dificultades de acceso a entornos digitales en los centros de formación, a la escasa formación del profesorado para sentirse cómodos con el uso de las TIC… y en el caso de las personas desempleadas, a la especial dificultad de aplicación en colectivos de desempleados de larga duración o incluso en riesgo de exclusión por no tener una competencia digital básica. Pero no podemos convertirlas en las excusas perfectas para dejar de abordar la necesidad de integrar las TIC en la formación de estos colectivos, precisamente los que no lo tienen nada fácil para encontrar un puesto de trabajo, sería desahuciarlos.

En las administraciones públicas, estamos obligados a esforzarnos por mejorar y adaptar las políticas activas de empleo a las necesidades de las empresas y la formación para el empleo es una pieza clave de estas políticas. Por tanto, el esfuerzo no debería centrarse únicamente en que los contenidos que se imparten se ajusten escrupulosamente a los programas oficiales (que también), sino en las metodologías donde estos contenidos puedan ser asimilados con ayuda de herramientas digitales, las mismas que encontrarán en sus nuevos puestos de trabajo.

Leyendo un interesante artículo publicado por Eva Alós Melchor  en el Portal EPALE, Plataforma Europea de aprendizaje de adultos en Europa, acerca de distintos métodos para involucrar en el aprendizaje a estudiantes adultos, no he podido evitar relacionarlo con el proceso de aprendizaje del alumnado de Formación para el Empleo y cómo podría aplicarse si lo hacemos con ayuda de las TIC.

Partimos de dos realidades constatadas:

  • Un alto porcentaje de desempleados muestra signos  evidentes de brecha digital y es discutible si es causada por cuestión generacional, económica o de actitud ante lo nuevo. Lo cierto es que, en las aulas de cursos para desempleados, conviven alumnos con distintos niveles de competencia digital, lo que podría plantearnos ciertas dudas en cuanto a si, ¿ son las TIC un elemento discriminador en alumnos desempleados?
  • Las TIC pueden ejercer un efecto motivador en el alumnado, no tanto por su componente tecnológico, sino por el modo en que se utilicen durante el proceso enseñanza-aprendizaje de competencias profesionales y su aplicación directa en el puesto de trabajo. ¿Qué métodos utilizar para integrarlas en las actividades con alumnos?

Veremos qué métodos  describe Eva Alós Melchor para involucrar en el aprendizaje a estudiantes adultos , y los relacionaremos con el modo en que  podrían adaptarse a los desempleados:

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  1. Valorar la experiencia de los alumnos en el uso de aplicaciones digitales o el funcionamiento de objetos cotidianos. Ser escuchados y allanar el terreno aumentará su autoestima y se sentirán valorados en su nivel de utilización de las TIC. En muchas ocasiones el alumnado no identifica siquiera que tiene una mínima competencia digital. Será muy útil ayudarles a reconocer situaciones cotidianas, en que utilizan aplicaciones digitales como el uso de apps en los teléfonos móviles, programar un despertador, grabar un programa de televisión, usar el navegador del coche, etc.

Si reconocen tener alguna competencia digital y acceso a dispositivos móviles u ordenadores, seguro que buscan información en Internet, ven videos en Youtube, utilizarán el correo electrónico o tendrán una cuenta en alguna red social generalista como Facebook, Twitter o Instagram . En estos casos será muy clarificador que reflexionen acerca del modo en que hacen uso de todo ello.

Si identificamos una competencia digital media en el alumnado, qué aplicaciones conocen o se han descargado, qué uso personal o profesional han hecho de ellas, para seguidamente establecer alguna relación con actividades TIC que se plantearán durante las clases.

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2. Descubrir que lo que aprenden sea relevante para su vida personal y laboral. Para ello es fundamental que los alumnos encuentren en cada actividad TIC en la que participen, una clara relación con su futuro profesional y con actividades de interés personal. Si no es así, perderán interés y desconectarán, porque el esfuerzo no les valdrá la pena. Es importante identificar con ellos qué funciones y  tareas tendrán que realizar en su futuro trabajo y dar pié durante las actividades a que reflexionen sobre cómo aplicarían las herramientas TIC utilizadas en situaciones reales.

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3. Que sea un aprendizaje activo y participativo – La mayoría de los adultos aprenden haciendo y necesitan distintos métodos para participar activamente a lo largo del curso. Por este motivo habrá que programar una variedad de actividades y herramientas TIC que involucren a los alumnos en su proceso de aprendizaje. Hay que tener en cuenta que las empresas valoran trabajadores experimentados en el trabajo en equipo. El docente puede programar algunas de las siguientes actividades donde los alumnos utilicen una amplia variedad de aplicaciones TIC gratuitas, disponibles en Internet:

  • Participación en foros, videoconferencias y comunidades de aprendizaje dentro y fuera del curso relacionadas con los contenidos.
  • Diseñar y cumplimentar encuestas online.
  • Realizar entrevistas grabadas con dispositivos a su alcance (smartphone, tableta,..)
  • Resolución de situaciones reales planteadas a través de proyectos que sean cercanos al puesto de trabajo con ayuda de aplicaciones digitales.
  • Aprendizaje colaborativo, con la formación de equipos de trabajo donde es necesaria la distribución de tareas, de roles(curación de información, de recursos gráficos, redacción y edición de documentos en la nube, presentaciones,etc.

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4. Plantear retos/tareas adaptados a su nivel – Esto resulta indispensable para mantener a los alumnos comprometidos. Es importante adaptar el aprendizaje a diferentes niveles ya que cada individuo tiene conocimientos, habilidades y experiencias únicas. Si la actividad resulta muy difícil o es muy costosa de resolver, perderán el interés. Formar equipos de trabajo con individuos de distintos conocimientos y habilidades enriquecerá el resultado de los trabajos.

Para diseñar tareas donde se utilicen herramientas TIC, será necesario haber identificado (tal y como dijimos al inicio) el nivel de competencia digital de cada alumno, determinar qué conocimientos previos tiene acerca del tema a trabajar y comprobar día a día sus progresos . La tarea de actuar como docente-facilitador en el aula no es sencilla, pero es esencial para los diferentes niveles y que la experiencia de aprendizaje de los alumnos sea un éxito.

Entonces, ¿conseguirán las TIC formar mejores trabajadores?

Digamos que no serán las TIC, únicamente por su tecnología, las que obren el milagro, sino por las oportunidades de crear ambientes de aprendizaje que les ayuden a mejorar actitudes laborales y experimentar situaciones muy próximas a las que encontrarán en su próximo puesto de trabajo inmerso ya, incuestionablemente, en la era digital.

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