Los términos emprendedurismo, emprendedor, emprendimiento,… se han colado en el vocabulario de los medios de comunicación, en lo económico, político, empresarial, educativo y formativo casi como la fórmula mágica de la nueva economía.

La Unión Europea, publicó ya en 2006, una Recomendación donde se identificaba  la iniciativa y espíritu de empresa,  como una de las 8 competencias clave que los ciudadanos europeos deberían adquirir a través de un proceso de aprendizaje permanente. Y la definía así:

Habilidad de la persona para transformar las ideas en actos. Está relacionado con la creatividad, la innovación y la asunción de riesgos, así como con la habilidad para planificar y gestionar proyectos con el fin de alcanzar objetivos. En esta competencia se apoyan todas las personas, no sólo en la vida cotidiana, en casa y en la sociedad, sino también en el lugar de trabajo. 

Desde entonces se ha trabajado en difundir la necesidad de aprender la competencia emprendedora en foros, informes, debates, conferencias, proyectos experimentales, buenas prácticas locales y regionales sin llegar a calar en los sistemas educativos y formativos.

10 años más tarde, en 2016, la Comisión Europea publico el Marco Europeo de Competencia Emprendedora, EntreComp, como base del desarrollo de planes de estudios y actividades de aprendizaje que promuevan el emprendimiento.

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Imágen: Marco Europeo EntreComp.

Aunque el emprendedurismo ha ido lentamente adquiriendo interés en el ámbito educativo y formativo, los esfuerzos realizados por las instituciones y sus Estados miembros por promover las competencias empresariales entre los jóvenes hasta ahora, no han sido suficientes. El papel del trabajo autónomo de los jóvenes y el fomento del aprendizaje empresarial todavía está infravalorado, a pesar de que son una importante vía para que los jóvenes participen activamente en la sociedad.

Y por otro lado, existen voces críticas que haciendo una interpretación sesgada del emprendedurismo, como atreverse a montar una empresa o iniciar una actividad económica, asocian este interés institucional europeo, como un modo de cargar sobre las espaldas de los jóvenes,  la responsabilidad de ser emprendedores para levantar la economía.

La Dirección General de Educación y Cultura de la Comisión Europea, DG EACU ha publicado recientemente un nuevo estudio sobre el trabajo de los jóvenes y su espíritu empresarial:

 “Tomando el futuro en sus propias manos .El trabajo en los jóvenes y el aprendizaje empresarial.”

 

El estudio se ha basado en los datos recogidos sobre el trabajo de los jóvenes y el aprendizaje empresarial en todos los Estados miembros de la UE, resumidos en 28 informes nacionales, un inventario de 114 buenas prácticas y 12 informes de estudios de casos.

El informe confirma el gran potencial del emprendedurismo juvenil, pero que precisa mejoras en el marco político, así como en las asociaciones a niveles nacional, regional y local. Se ofrecen recomendaciones concretas sobre cómo aumentar el impacto del aprendizaje empresarial en los jóvenes dirigidas a los responsables del diseño de políticas de empleo, de formación del sector de la educación formal y para las organizaciones de trabajo para los jóvenes.

¿Cuáles son estas recomendaciones concretas? ¿A quienes van dirigidas?

Recomendaciones para quienes diseñan políticas y programas sobre emprendedurismo

A nivel de la Unión Europea:

  • Promover y visibilizar el amplio enfoque del espíritu empresarial especialmente a los jóvenes trabajadores y jóvenes en general. Como un primer paso, el marco europeo EntreCompdebería difundirse intensamente en los próximos años.
  • Realizar un esfuerzo para aumentar la visibilidad del programa Erasmus+ entre organizaciones de trabajo de jóvenes.
  • La aplicación de requisitos y seguimiento de acciones de Erasmus+ deberian ser más flexibles para organizaciones pequeñas.
  • Los criterios para concesión de subvenciones del programa Erasmus+ deberían focalizarse en la sostenibilidad, por ejemplo requiriendo un presupuesto específico para asegurar los resultados de los proyectos.
  • La UE debería proporcionar buenas prácticas de aprendizaje emprendedor.
  • La UE debería financiar la transferencia y la escalabilidad de las buenas prácticas de aprendizaje en emprendedurismo y de trabajo en los jóvenes.

A todos los niveles:

  • Las estrategias para educar en emprendedurismo y de aprendizaje emprendedor deberían abarcar todos los sectores e incluirse en todos los niveles del sistema educativo y de formación.
  • Las organizaciones para jóvenes deberían propiciar oportunidades de aprendizaje emprendedor incluidos los colectivos de jóvenes en riesgo de exclusión y con diversidad funcional.
  • El aprendizaje en emprendedurismo debe adaptarse a contextos locales y de colectivos concretos de jóvenes.
  • Los programas nacionales, regionales y locales deben relajar sus requisitos para dejar espacio a la experimentación, permitiendo soluciones innovadoras y para colectivos más flexibles.

Recomendaciones para proveedores de educación y formación

  • Buscar más consorcios con organizaciones e iniciativas de jóvenes trabajadores para promover el aprendizaje no formal y complementar así el aprendizaje formal.
  • Buscar más información sobre materiales de aprendizaje y buenas prácticas ya existentes relacionadas con la formación en emprendedurismo.

Recomendaciones para organizaciones de trabajo para jóvenes

  • Programar iniciativas que fomenten el interés sobre el aprendizaje de emprendedurismo, por ejemplo incluyéndolo como tema clave en eventos que promuevan el trabajo para jóvenes.
  • Promover amplios consorcios con organizaciones educativas, empresariales y ONGs y que compartieran los recursos disponibles para el aprendizaje en emprendurismo.
  • El aprendizaje de emprendedurismo debe ser más práctico y explícito. Ésto se puede hacer a través de los jóvenes en sus trabajos. De este modo  aumentan las oportunidades de aprendizaje emprendedor permitiendo  a los jóvenes tomar decisiones y las riendas de su futuro.

 

Mientras la vieja Europa sigue diseñando modelos y estructuras para fomentar europeos con competencias emprendedoras, siguen habiendo grandes dificultades burocráticas para desarrollar su iniciativa emprendedora. En contraposición, en Estados Unidos esta competencia se adquiere ya desde edades tempranas y se sigue alentando en un entorno económico más flexible que premia la iniciativa y la innovación.

Han pasado 11 años para lograr identificar, estructurar un marco de aprendizaje, ofrecer recomendaciones de actuación y financiar programas, proyectos e iniciativas sobre el aprendizaje del espíritu emprendedor.

Ya va siendo hora de recoger el guante por parte de las organizaciones y la ciudadanía europea para que no hagan falta 11 años mas, antes de que nuestros jóvenes logren desarrollar una competencia tan “clave.”

¿Seguirá Europa soñando en 2018? Así lo espero.

Feliz Año Nuevo!!

 

 

 

 

 

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